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Cuidados del pelo del Galgo Italiano: mucho menos de lo que imaginas

4 min de lectura

El Galgo Italiano es, probablemente, la raza con menos mantenimiento de pelo que existe. Te explicamos exactamente qué hace falta y qué no.

Si hay una raza en la que el mantenimiento del pelo es casi un no-tema, esa es el Galgo Italiano. Pelo corto, fino, sin subpelo, sin olor fuerte y con muda mínima. Para alguien acostumbrado a razas de pelo largo o con doble capa, convivir con un galgo italiano es una revelación.

Características del pelo del Galgo Italiano

El pelo del Galgo Italiano es corto — muy corto en la mayor parte del cuerpo — fino y liso. No tiene subpelo denso. Eso significa que no acumula suciedad en profundidad, no forma enredos, no necesita cortes y no retiene olor como lo hacen razas con pelo más denso.

La muda existe, pero es discreta. En primavera y otoño hay algo más de pelo suelto, pero nada comparable a lo que deja un Labrador o un Pastor Alemán en la misma época.

El cepillado: opcional más que obligatorio

Técnicamente, el Galgo Italiano no necesita cepillado regular para que su pelo esté en buen estado. Un cepillo de goma o una manopla de grooming pasada una vez por semana en época de muda es más que suficiente para retirar el pelo muerto y estimular la circulación de la piel.

Muchos propietarios de galgo italiano directamente no cepillan, y el pelo del perro está perfectamente. Si le gusta que le acaricien, simplemente acariciarle con la mano seca hace parte del mismo trabajo.

El baño: cada cuánto

Un Galgo Italiano no necesita baños frecuentes. Cada 6-8 semanas es más que suficiente en condiciones normales. Si ha corrido por barro o se ha revolcado en algo, evidentemente antes. Pero no necesita la frecuencia de baño que sí requiere un Cocker o un Border Collie.

Usa un champú suave para perros de pelo corto. El pelo fino del galgo puede resecarse con champús demasiado agresivos. Sécalo bien — recuerda que tiene muy poca masa corporal y se enfría rápido después del baño.

Lo que sí necesita atención

El pelo en sí no da trabajo, pero hay otras cosas que sí:

Las uñas. El Galgo Italiano tiene uñas que crecen relativamente rápido y que, si no se cortan, pueden afectar a la postura y causar molestias. Revísalas cada 3-4 semanas y córtalas si es necesario, o llévale al veterinario o peluquero canino para que lo hagan.

Los dientes. Ya lo hemos comentado en el artículo de salud: el Galgo Italiano tiene tendencia al sarro. Limpieza dental regular — con cepillo, snacks dentales o ambos — previene problemas mayores.

Las orejas. Aunque el galgo tiene las orejas más abiertas que el Cocker, conviene revisarlas mensualmente y limpiarlas si hay acumulación de cera.

En resumen

Si buscas una raza en la que el mantenimiento del pelo no sea un factor de tiempo ni de gasto, el Galgo Italiano es prácticamente ideal. Lo que hay que cuidar son las uñas, los dientes y las orejas — no el pelo en sí. Para alguien con poco tiempo o que no quiere dedicar tiempo a peluquería y cepillados, es una ventaja real de la raza.

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